domingo, 28 de septiembre de 2014

Lujos

Se me ocurre que tu existencia le da lujo a mi vulgo. Le da vida a las letras.
Tu existencia, su devaneo febril, le da letras a mis puños, tontos de serenidad.
El fuego que aunque ya no exista deja el recuerdo del ardor en llama apavorada.
Tantas veces pensé en matarte y entiendo la ausencia ahora. Es esa nimia e imperceptible presencia tuya la que le da poesía a tanta vida de prosa.
Si tu idea se me escapase, se me volarían quizás las letras de la nocturnidad, las que se hacen de nostalgia y caramelos. Las que nacen del dolor y viven sólo en la fase efímera.
Pensé que escribía para olvidarte o recordarte, pero está invertida la causalidad: estás para que escriba, estás para musa de domingos - letargos - soles. Poesías en fin.

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