Encuentro de un cronopio y un fama en la liquidación de la tienda La Mondiale.
-Buenas tardes, fama. Tregua catala espera. -Cronopio cronopio? -Cronopio cronopio. -Hilo? -Dos, pero uno azul.
El fama considera al cronopio. Nunca hablará hasta no saber que sus palabras son las que convienen, temeroso de que las esperanzas siempre alertas no se deslicen en el aire, esos microbios relucientes, y por una palabra equivocada invadan el corazón bondadoso del cronopio.
-Afuera llueve- dice el cronopio. Todo el cielo. -No te preocupes- dice el fama. Iremos en mi automóvil. Para proteger los hilos.
Y mira el aire, pero no ve ninguna esperanza, y suspira satisfecho. Además le gusta observar la conmovedora alegría del cronopio, que sostiene contra su pecho los hilos -uno azul- y espera ansioso que el fama lo invite a subir a su automóvil.
De "Historia de Cronopios y de Famas". Gracias Julito, una vez más.
Supe ser
de tu jardín flor eterna.
Supe ser
de tu mar la ola que llega.
Supe ser también,
la áspera roca en que tu barco naufrague...
Sé ser ausencias,
desiertos,
tristezas.
Sé ser desidias,
soledades,
pedradas.
Sabré si soy alguna vez,
sabré si fui, si seré.
Miraré lágrimas romper contra playas vacías.
Y lloraré otra noche más, otros mañanas,
y lloraré otro verano que llegue
y seré, sin saber, árbol seco,
arena gruesa, vientos norte,
dolores infinitos en cajas sin cristales,
cajitas sin colores ajadas por el tiempo...
Volver un poco al surrealismo, que me llena de energía en mañanas huecas de toda pasión...
Algo de Artaud, un texto publicado en "La Révolution Surréaliste", Nº 2 (1925)
El mundo fisíco todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye.
Pero algo sucedió de golpe.
Nació una aborrecencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro.
Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los seno, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos.
La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado.
Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche.
La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.
"(...) el tiempo no se puede concebir sin el espacio, dice cada uno de mis cuadros. Mis relojes blandos no son sólo una imagen poética de la realidad, sino la definición más perfecta que puedan dar las más elevadas especulaciones matemáticas del espacio tiempo, porque mejor que una ecuación matemática los relojes blandos dan una definición de vida. Tiempo elevado a la máxima potencia."
Salvador Dalí, sobre "La persistencia de la memoria" (también llamado Los relojes blandos o El tiempo derretido), 1931, actualmente en el Museo de Arte Moderno de New York)
El tiempo resulta en mis pobres circunvalaciones hacia mi misma uno de esos dolores intensos, agudos y persistentes. Es lo inasible y por tanto, doloroso; la agudeza se la da la misma belleza efímera y lujuriosa; la persistencia, para qué preguntarlo, el tiempo es exactamente la persistencia.
Y sin embargo, aún sabiendo que no es por esas rutas catastróficas por donde debiera dejar circular a mi mente, es inevitable, uno de esos tantos inevitables que a esta altura resultan hasta pozos acolchonados, de tan conocidos.
Las especulaciones sumadas a la procastinación, los días corriendo como cataratas inmunes a cualquier pedido de piedad, las horas muertas, dormidas, revueltas entre el calor estival de un Buenos Aires tropical.
A veces creo que todo podría solucionarse poniendo predicado en las oraciones, quiero decir, intentando dejar de hacer una descripción y narrar, aunque eso sería contar y un poco me espanta ser contadora. Predicar sobre tantas cosas, creo que sólo quiero oir alguna vez algún silencio, aún cuando sea artificial.
El punto es que de cualquier manera, el tiempo continua siendo, fue, será. Maldito esquema mental, cavilaciones inútiles, intelectualidades berretas por no poder ser sólo un poco de vida (comer,amar, rezar).
Quién sabe porqué los poetas malditos tienen algo de benditos, en esa fluctuación de idas y venidas hacia los pensamientos que se piensan poéticos. Puro meta-pensamiento, al fin y al cabo, en algo de eso se va gran parte de mi vida.
Leí en Página/12 que esta semana hay una muestra sobre Tsvietaieva, y en algo del cuerpo de la nota, algo sobre Rilke, y me acordé de ese hermoso libro, Cartas a un joven poeta; y encontré, como siempre al abrirlo, algo que me gustó.
Acá queda, un extracto de la Carta Número 1:
"(...) Pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes lo ha preguntado a otros. Los envía a revistas. Los compara con otros poemas, se inquieta cuando ciertas editoriales rechazan sus intentos. Ahora (ya que me ha autorizado a aconsejarle), ahora le pido que deje todo esto. Usted mira hacia fuera y precisamente esto, en este momento, no le es lícito. Nadie puede aconsejarle ni ayuarle, nadie. Sólo hay un medio. Entre en sí mismo. Investigue el fundamente de lo que usted llama escribir; compruebe si está enraizado en los más profundo de su corazón; confiésese a sí mismo si se moriría irremisiblemente en el caso de que se le impidiera escribir. Sobre todo, pregúntese en la hora más callada de su noche: ¿Debo escribir? Excave en sí mismo en busca de una respuesta que venga de lo profundo. Y si de allí recibiera una respuesta afirmativa, si le fuera permitido responder a esta seria pregunta con un fuerte y sencillo "debo", construya su vida en función de tal necesidad; su vida, incluso en las horas más indiferentes e insignificantes, ha de ser un signo y un testimonio de ese impulso. Después, aproxímese a la naturaleza e intente decir como el primer hombre qué ve y experimenta, qué ama y pierde (...)"
(Cartas a un joven poeta, Carta 1, Rainer María Rilke)
Descargate el Libro de Adrián Paenza ¿Cómo, esto también es matemática?
¿Cómo, esto también es matemática?
¡Todo es matemática! Máquinas tragamonedas,
claves secretas, laberintos, puentes flexibles
y moscas que vuelan rápido como trenes.
Si uno pregunta la solución de un problema, el conocimiento NO
permanece. Es como si uno lo hubiera pedido prestado. En cambio,
si lo piensa uno, es como haberlo adquirido para siempre.
Una vez más, quisiera ser poeta y tener palabras, que esas emociones que salen por el cuerpo, que se amontonan en revoloteos de mariposas en la garganta; puedan ser palabras.
La alegría es extraña, porque es una alegría basada en tristeza que viene de ser hijos de la historia.
Después de más de 30 años, saber que los jirones de piel picaneada, que los úteros arañados, que los muertos sin tumba que permanecen entre nosotros; están impregnados en el olor de esos señores. En sus hálitos, debajo de sus uñas pudras, entre su respiración y nuestro aire. En sus cafés manchados, en sus comidas de harina y cartón, en sus dientes gastados de apretarse de odio. Eso que no se lava, que no se limpia, que no sale nunca de esos cuerpos repugnantes de señores.
Que puedo tener una luz de esperanza en la justicia, no en la divina, en la que nos hace querer vivir juntos, en la que nos deja sentir la paz común, y común no es sólo cotidiano, es de a varios, es sentirme un poco más cerca por un lazo invisible.
Sigue un temblor, la alegría fría que corre por el cuerpo, la tristeza cálida que se calma en una bella sensación de creer en la vida, en la paz, en el amor. Eso es justicia, eso también es justicia social, compañeros.
Una vez más, Neruda. Ayer abrí "Odas elementales" en cualquier página, y encontré la Oda a la pereza...
Odas elementales (1954), junto con "Nuevas odas elementales"(1955) y "Tercer libro de las odas" (1957) conforman una trilogía maravillosa, que reúne, según el propio Neruda, poemas elementales en relación a la forma simple y directa en la que están escritos, a la fluidez de los versos y a la razón de los temas de que se ocupan; entendiendo elementales no solo a lo básico, sino a lo material, a los elementos.
Dejo la Oda a la pereza y una foto, de uno de mis pecados capitales favoritos...
La canción es Cuando podrás amar... a mí me gustaría más que se llame Destapa algún sueño...
No está mal
que bailes desnuda
sobre el agua del mar
si te quieres ver así.
Hay lugar
aunque crea que
esto no da para más,
no importa
que te rías de mí.
Cuando podrás
amar sin tantos complejos
para salir del tedio
destapa algún sueño.
Da para más
que desear el confort
teniendo un control,
no quiero terminar así.
Caminar,
sólo andar buscando
lo que me hace bien,
el lastre vamos a despedir.
Quién nos puede decir
qué es lo correcto,
para salir del tedio
destapa algún sueño.
No está mal
que bailes desnuda
sobre el agua del mar
si te quiero ver así.
Proserpina
fue hija de Ceres y Júpiter; una diosa encantadora, raptada -para hacerla su
esposa- por Plutón. Ceres la buscó por todos lados, pero no pudo hallarla,
entonces, Júpiter, preocupado, mandó a Mercurio para que Plutón liberase a su
hija.
Plutón
obedeció, pero antes de dejar a Proserpina partir, le dio de comer seis
semillas de granada, que simbolizaban la fidelidad en el matrimonio. De éste
modo, ella tendría que vivir seis meses al año con él, y el resto con su
madre.
Ésta
es pues la razón de la primavera: cuando Proserpina vuelve con su madre, Ceres
decora la tierra con flores de bienvenida... hasta el otoño, en que Proserpina
vuelve al Hades y todo vuelve a perder color...
Estemos
prontos para recibir a la linda Proserpina que está llegando. Y, como
corresponde, dejo la maravillosa canción de Spinetta...
Dame una palabra...
y yo te daré dos,
¡oh bailarina!
Y mírate microbio...
en el haz de luz,
de Proserpina...
Y es que tu amor es un arco dorado...
tu amor es un círculo mágico...
tu amor es un eco de luz...
y ¿ cómo ajustarlo a tu vida...
una vez más ?
Solo la esperanza,
guía la verdad...
uh mediodía...
Cuida de mis alas,
en la ingratitud...
oh, Proserpina...
Y es que tu amor es un arco dorado,
tu amor es un río divino...
tu amor como un árbol de luz...
y ¿ cómo ajustarlo a tu vida...
una vez más ?
Una caja fuerte,
y un viejo reloj,
ya no me sirven...
Quiero tus tesoros,
ya, hermosa flor...
Oh, Proserpina...!
Y es que tu amor es un arco dorado...
tu amor es un círculo mágico...
tu amor es un eco de luz...
y ¿ cómo ajustarlo a tu vida...
una vez más?
Un día como hoy, pero de hace 112 años nacía en Buenos Aires, Jorge Luis Borges. No hallé nada para decir, que no pudiera haber sido mejor dicho por él. Así que dejo un poema, algo largo, pero realmente hermoso. Debajo, el video con su voz.
Vine a buscar el listado de cosas que me hacen feliz. Lo encontré, y pensé que hoy no me hizo cosquillas salir temprano del trabajo, ni dormir la siesta, ni el sol en la cara. Ni taparme con el acolchado gordito ni una canción. ¿Será que la tristeza lo tapa todo? ¿Para dejar de estar triste hay que saber por qué uno está triste? ¿Hay que dejar de estar triste? ¿Qué clase de absurdo embrujo hace que el trinar de los aparentes mismos pájaros dejen de ser melodías para ser ruido? ¿Qué hay de regodeo en las lágrimas propias? ¿Cuánto hay de ridículo en una sonrisa vacía?
Y son preguntas, y son respuestas, aunque no parezcan, porque parece que en todo hay un poco de nada, y aún en la nada, tiene que estar el todo. Porque no hay explicaciones a veces, pero eso es inexplicable en este razonar occidental moderno y pos-todo.
Si en la simpleza está la belleza, si la belleza no es más que ese trinar, que esas hojas secas, que esos árboles desnudos, que esas estrellas que no se ven en todos lados...
¿Son antifaces que tapan lo bello? ¿Son puntos de vista de cualquier ciego? Parecen los gritos mudos de los sueños. Y pienso en Munch... y un poco de horror, y en eso calma la tempestad... ¿cómo es posible calmar la tempestad pensando en un terremoto? Oscilantes tempestades que parecen traer olas cada vez más enérgicas...
En esta puta ciudad todo se incendia y se va, matan a pobres corazones, matan a pobres corazones. En esta sucia ciudad no hay que seguir ni parar, ciudad de locos corazones, ciudad de locos corazones... No quiero salir a fumar, no quiero salir a la calle con vos; no quiero empezar a pensar quién puso la hierba en el viejo cajón. ¡Buen dia Lexotanil!, buen dia señora, buen dia doctor; Maldito sea tu amor, tu inmenso reino y tu ansiado dolor. ¿Qué es lo que quieres de mi? ¿Qué es lo que quieres saber? no me veras arrodillado, no me veras arrodillado. ¡Dicen que ya no soy yo! que estoy mas loco que ayer. Y matan a pobres corazones, matan a pobres corazones. No quiero salir a fumar, no quiero salir a la calle con vos; no quiero empezar a pensar quien puso la hierba en el viejo cajón. Buen dia Lexotanil, buen dia señora, buen dia doctor. Maldito sea tu amor, tu inmenso reino y tu ansiado dolor. En esta puta ciudad todo se incendia y se va, matan a pobres corazones, matan a pobres corazones... matan a pobres corazones...
Dice Cortázar en alguna página de "Diario de Andrés Fava":
Se dice -y uno sonríe-: "El lenguaje me impide expresar lo que pienso, lo que siento". Más cierto sería decir: "Lo que pienso, lo que siento me impiden llegar al lenguaje". Entre mi pensar y yo, ¿se opone el lenguaje? No. Es mi pensar el que se cruza entre mi lenguaje y yo.
Ergo no hay otra salida que izar el lenguaje hasta que alcance autonomía total. En los grandes poetas, las palabras no llevan consigo el pensamiento; son el pensamiento. Que, claro, ya no es pensamiento sino verbo.
No puedo más que compartirlo. Y seguir rendida a Cortázar...
Hace muchos años me compré un libro hermoso, de tapa blanda y amarilla, con dibujos en negro y blanco; trataba sobre un conejo... no recuerdo el título, pero sí que me gustó mucho y que se lo presté a mi hermosa sobrina, y quizás lo tenga ella, porque en mi biblioteca no está...
De todos modos, ese fue el camino que me llevó a Clarice Lispector, una de las mejores escritoras brasileñas, de origen ucraniano, que se inscribió dentro del modernismo del 45, aunque no se ciñó estrictamente a ninguna escuela. Encontré este texto, pequeño e inmenso, porque sabemos que el tamaño en estos casos no se mide en palabras... lo dejo en el portugués original y en una casera traducción.
Precisión
Lo que me tranquiliza es que todo lo que existe, existe con una precisión absoluta. Lo que es del tamaño de una cabeza de alfiler, no sobrepasa ni una fracción de milímetro su tamaño de cabeza de alfiler. Todo lo que existe es de una gran exactitud. Es una pena que la mayor parte de lo que existe con esa exactitud nos sea técnicamente invisible. Lo bueno es que la verdad llega a nosotros como un sentido secreto de las cosas. Nosotros, terminamos adivinando, confundidos, la perfección.
Precisão
O que me tranqüiliza é que tudo o que existe, existe com uma precisão absoluta. O que for do tamanho de uma cabeça de alfinete não transborda nem uma fração de milímetro além do tamanho de uma cabeça de alfinete. Tudo o que existe é de uma grande exatidão. Pena é que a maior parte do que existe com essa exatidão nos é tecnicamente invisível. O bom é que a verdade chega a nós como um sentido secreto das coisas. Nós terminamos adivinhando, confusos, a perfeição.
En una paleta de grises interminables hay también luces y sombras, matices que cambian hasta lo indecible.
Entre la ausencia de color y la totalidad, la vida que va en un péndulo entre la nada y el todo, llenando espacios, ora con hojas marchitas, ora con naranjos en flor.
Y el fondo sigue debatiendo entre un cúmulo de verdes, de rojos, de amarillos, de fosforecencias y de pasteles.
Y un sol que sale, una nube que lo tapa, una lluvia que cae, un trueno que asusta y ese rayo que parte el alma en dos...
Milton Nascimento es un carioca que nació en 1942, aunque dicen que es mineiro de corazón, ya que fue en Belo Horizonte (estado de Minas Gerais) donde comenzó a cantar en cuanto pudo.
Es un maravilloso músico que anduvo cerca del samba, el pop, el rock y sobre todo de la fusión, particularmente con el jazz. De hecho, grabó con Wayne Shorter y Pat Metheny. En 1966 la gran Elis Regina grabó una de sus canciones “Cançao do Sal” y lo lanzó a la fama.
Unos añitos después, con otros amigos grabó “Clube da esquina”, que es uno de los grandes capítulos de la historia de la MPB (Para más información sobre MPB, un par de entradas en el blog de Fer)
En 1976 grabó con Chico Buarque esta versión de la canción de Chico… dejo la música, la letra en portugués y la traducción…que la disfruten como la disfruto yo.
El espíritu del hombre que sueña queda plenamente satisfecho con lo que sueña. La angustiante incógnita de la posibilidad deja de formularse.
Estoy indignada. No puedo entender porqué recién a los 30 años me encuentro embelesada leyendo el Manifiesto Surrealista.
Sin embargo, ante mi reclamo, voces expertas me dijeron que está bien, que son descubrimientos tardíos.
Entre tanto, dejo algunos párrafos de ese Manifiesto de 1924, los que más me gustaron, los que más me conmovieron.
No dejé de lado el tiempo, como dije unos posts atrás. Esto está leído con esa clave también... y para musicalizar en tanto lean esto, dejo "Por" de Spinetta...
"Reducir la imaginación a la esclavitud, cuando a pesar de todo quedará esclavizada en virtud de aquello que con grosero criterio se denomina felicidad, es despojar a cuanto uno encuentra en lo más hondo de sí mismo del derecho a la suprema justicia. Tan sólo la imaginación me permite llegar a saber lo que puede llegar a ser, y esto basta para mitigar un poco su terrible condena; y esto basta también para que me abandone a ella, sin miedo al engaño (como si pudiéramos engañarnos todavía más). ¿En qué punto comienza la imaginación a ser perniciosa y en qué punto deja de existir la seguridad del espíritu? ¿Para el espíritu, acaso la posibilidad de errar no es sino una contingencia del bien?"
"Con toda justificación, Freud ha proyectado su labor crítica sobre los sueños, ya que, efectivamente, es inadmisible que esta importante parte de la actividad psíquica haya merecido, por el momento, tan escasa atención. Y ello es así por cuanto el pensamiento humano, por lo menos desde el instante del nacimiento del hombre hasta el de su muerte, no ofrece solución de continuidad alguna, y la suma total de los momentos de sueño, desde un punto de vista temporal, y considerando solamente el sueño puro, el sueño de los períodos en que el hombre duerme, no es inferior a la suma de los momentos de realidad, o, mejor dicho, de los momentos de vigilia. La extremada diferencia, en cuanto a importancia y gravedad, que para el observador ordinario existe entre los acontecimientos en estado de vigilia y aquellos correspondientes al estado de sueño, siempre ha sido sorprendente. Así es debido a que el hombre se convierte, principalmente cuando deja de dormir, en juguete de su memoria que, en el estado normal, se complace en evocar muy débilmente las circunstancias del sueño, a privar a éste de toda trascendencia actual, y a situar el único punto de referencia del sueño en el instante en que el hombre cree haberlo abandonado, unas cuantas horas antes, en el instante de aquella esperanza o de aquella preocupación anterior. El hombre, al despertar, tiene la falsa idea de emprender algo que vale la pena. Por esto, el sueño queda relegado al interior de un paréntesis, igual que la noche. Y, en general, el sueño, al igual que la noche, se considera irrelevante. Este singular estado de cosas me induce a algunas reflexiones, a mi juicio, oportunas..."
"Envejezco, y quizá sea sueño, antes que esta realidad a la que creo ser fiel, y quizá sea la indiferencia con que contemplo el sueño lo que me hace envejecer."
"El espíritu del hombre que sueña queda plenamente satisfecho con lo que sueña. La angustiante incógnita de la posibilidad deja de formularse. Matá, volá más deprisa, amá cuanto querás. Y si morís, ¿acaso no tenés la certeza de despertar entre los muertos? Dejate llevar, los acontecimientos no toleran que los diferás. Carecés de nombre. Todo es de una facilidad preciosa."
"Este verano, las rosas son azules; el bosque de cristal. La tierra envuelta en verdor me causa tan poca impresión como un fantasma. Vivir y dejar de vivir son soluciones imaginarias. La existencia está en otra parte."