miércoles, 1 de mayo de 2013

Olvido

Hizo una lista de cosas que ya sabía de él.
Hizo otra lista de cosas que no sabía, pero podía imaginarse.
Una más, con las cosas que no sabía, pero suponía.
Y otra, con las que no sabía, y no quería saber nunca.

Dobló todas las listas y los guardó, hechas pequeños avioncitos, en un sobre grande y azul, casi gigante, al que le sobraba espacio por todos los ángulos posibles.
Lo guardó en un cajón de esos que no se abren nunca.

Se sentó, e hizo una lista de las cosas que (creía) él sabía de ella.
Hizo otra lista de las cosas que él no sabía pero podía (tenía que) imaginarse.
Una más, con las cosas que él no sabía, pero supondría (tendría que poder suponer).
Y otra, con las que él no sabía, y ella no quería que él supiera nunca.

Con esas armó grullas y las colgó una a una en las ventanas de sus vecinos.

Ahora estaba todo escrito.
Ya todo quedó resuelto.
Ahora sí.

Ya podía olvidar.

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