viernes, 14 de octubre de 2011

Oda a la pereza

Una vez más, Neruda. Ayer abrí "Odas elementales" en cualquier página, y encontré la Oda a la pereza...

Odas elementales (1954), junto con "Nuevas odas elementales"(1955) y "Tercer libro de las odas" (1957) conforman una trilogía maravillosa, que reúne, según el propio Neruda, poemas elementales en relación a la forma simple y directa en la que están escritos, a la fluidez de los versos y a la razón de los temas de que se ocupan; entendiendo elementales no solo a lo básico, sino a lo material, a los elementos.

Dejo la Oda a la pereza y una foto, de uno de mis pecados capitales favoritos...

Oda a la pereza

Ayer sentí que la oda
no subía del suelo.
Era hora, debía
por lo menos
mostrar una hoja verde.
Rasqué la tierra: "Sube,
hermana oda
—le dije—
te tengo prometida,
no me tengas miedo,
no voy a triturarte,
oda de cuatro hojas,
oda de cuatro manos,
tomarás té conmigo.
Sube,
te voy a coronar entre las odas,
saldremos juntos, por la orilla
del mar, en bicicleta".
Fue inútil.

Entonces,
en lo alto de los pinos,
la pereza
apareció desnuda,
me llevó deslumbrado
y soñoliento,
me descubrió en la arena
pequeños trozos rotos
de sustancias oceánicas,
maderas, algas, piedras,
plumas de aves marinas.
Busqué sin encontrar
ágatas amarillas.
El mar
llenaba los espacios
desmoronando torres,
invadiendo
las costas de mi patria,
avanzando
sucesivas catástrofes de espuma.
Sola en la arena
abría un rayo
una corola.
Vi cruzar los petreles plateados
y como cruces negras
los cormoranes
clavados en las rocas.
Liberté una abeja
que agonizaba en un velo de araña,
metí una piedrecita
en un bolsillo,
era suave, suavísima
como un pecho de pájaro,
mientras tanto en la costa,
toda la tarde,
lucharon sol y niebla.
A veces
la niebla se impregnaba
de luz
como un topacio,
otras veces caía
un rayo de sol húmedo
dejando caer gotas amarillas.
En la noche,
pensando en los deberes de mi oda
fugitiva,
me saqué los zapatos
junto al fuego,
resbaló arena de ellos
y pronto fui quedándome
dormido.

Pablo Neruda

sábado, 8 de octubre de 2011

Pre posiciones





Son sonoros
son sombreros
son sones que se escuchan
                          en silencio
                          con silencios
                          entre silencios

A ante bajo cabe con
también
de desde en entre
sin sobre

Sin cartas ni sobres
sin pelos ni mañas

Cuando fue el día aquel en que no fui
la linda gacela sonriente
la mariposa estrellada de alas púrpura.

Cuando fue (entonces) la noche
                                     que no fue estrellada,
                                     que no tuvo lunas, que empalideció
                                     detrás de las perlas albas.



domingo, 2 de octubre de 2011

Destapa algún sueño


La canción es Cuando podrás amar... a mí me gustaría más que se llame Destapa algún sueño...

No está mal
que bailes desnuda
sobre el agua del mar
si te quieres ver así.
Hay lugar
aunque crea que
esto no da para más,
no importa
que te rías de mí.

Cuando podrás
amar sin tantos complejos
para salir del tedio
destapa algún sueño.

Da para más
que desear el confort
teniendo un control,
no quiero terminar así.

Caminar,
sólo andar buscando
lo que me hace bien,
el lastre vamos a despedir.

Quién nos puede decir
qué es lo correcto,
para salir del tedio
destapa algún sueño.

No está mal
que bailes desnuda
sobre el agua del mar
si te quiero ver así.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Proserpina


Proserpina fue hija de Ceres y Júpiter; una diosa encantadora, raptada -para hacerla su esposa- por Plutón. Ceres la buscó por todos lados, pero no pudo hallarla, entonces, Júpiter, preocupado, mandó a Mercurio para que Plutón liberase a su hija. 
Plutón obedeció, pero antes de dejar a Proserpina partir, le dio de comer seis semillas de granada, que simbolizaban la fidelidad en el matrimonio. De éste modo, ella tendría que vivir seis meses al año con él, y el resto con su madre. 
Ésta es pues la razón de la primavera: cuando Proserpina vuelve con su madre, Ceres decora la tierra con flores de bienvenida... hasta el otoño, en que Proserpina vuelve al Hades y todo vuelve a perder color...

Estemos prontos para recibir a la linda Proserpina que está llegando. Y, como corresponde, dejo la maravillosa canción de Spinetta...



Dame una palabra...
y yo te daré dos,
¡oh bailarina!
Y mírate microbio...
en el haz de luz,
de Proserpina...
Y es que tu amor es un arco dorado...
tu amor es un círculo mágico...
tu amor es un eco de luz...
y ¿ cómo ajustarlo a tu vida...
una vez más ?
Solo la esperanza,
guía la verdad...
uh mediodía...
Cuida de mis alas,
en la ingratitud...
oh, Proserpina...
Y es que tu amor es un arco dorado,
tu amor es un río divino...
tu amor como un árbol de luz...
y ¿ cómo ajustarlo a tu vida...
una vez más ?
Una caja fuerte,
y un viejo reloj,
ya no me sirven...
Quiero tus tesoros,
ya, hermosa flor...
Oh, Proserpina...!
Y es que tu amor es un arco dorado...
tu amor es un círculo mágico...
tu amor es un eco de luz...
y ¿ cómo ajustarlo a tu vida...
una vez más?





sábado, 3 de septiembre de 2011

Tú me quieres blanca - Alfonsina Storni



Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.

Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.

Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
-Dios te lo perdone-,
me pretendes casta
-Dios te lo perdone-,
¡me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua.

Habla con los pájaros
y lévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre:
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.

Alfonsina Storni

jueves, 1 de septiembre de 2011

Oda a la vida



La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.

Oh vida, copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.

No es cierto.

Pasa una noche lenta,
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena
de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso
nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.

Vida, los pobres
poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo
de la cama
con el viento del mundo.

Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron
un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto
de un pozo solitario.

No es verdad, vida,
eres
bella
como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.

Vida,
eres
una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.

Vida,
eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en racimo.

El que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche, junte
sus manos a otras manos,
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole
forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella
pantalones.
La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos.



Pablo Neruda

miércoles, 24 de agosto de 2011

El Gólem - Borges

Un día como hoy, pero de hace 112 años nacía en Buenos Aires, Jorge Luis Borges. No hallé nada para decir, que no pudiera haber sido mejor dicho por él. Así que dejo un poema, algo largo, pero realmente hermoso. Debajo, el video con su voz.

El Gólem

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(Dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave.

La Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga."
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre,

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?

¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?