martes, 17 de septiembre de 2013
sábado, 17 de agosto de 2013
Oscuridades
La historia contrafáctica es como un vicio inútil y doloroso cuando es la historia personal la que se pone en juego. Pero en el mismo sentido de la propia locura es a veces inevitable pensar cómo hubieran sido las cosas de haber sido otras. Y tener dolores de tiempos tan viejos, leer papelitos amarillos con pedacitos de cinta scotch de haber sido pegados en espejos de hace tanto tiempo atrás... y tener angustia de soledad perpetua, y tener hachazos en la garganta hasta enmudecer. Y sentir dolores de panza de los espasmos de la tristeza infinitamente ácida.
Y querer cerrar los ojos y despertarse diez años atrás y hacer todo diferente.
Y no solo no poder cerrar los ojos, como si fuese un castigo, no poder dejar de tenerlos abiertos.
Casi sin aire, por angustias tardías, lejanas, perdidas. Y un frío que no se va con ninguna manta.
Cómo llega el dolor añejo a ser tan real y actual? Cuándo se cierran las heridas? Qué queda por hacer, por decir? Cuántas sonrisas más para curar las lágrimas?
Y querer cerrar los ojos y despertarse diez años atrás y hacer todo diferente.
Y no solo no poder cerrar los ojos, como si fuese un castigo, no poder dejar de tenerlos abiertos.
Casi sin aire, por angustias tardías, lejanas, perdidas. Y un frío que no se va con ninguna manta.
Cómo llega el dolor añejo a ser tan real y actual? Cuándo se cierran las heridas? Qué queda por hacer, por decir? Cuántas sonrisas más para curar las lágrimas?
jueves, 6 de junio de 2013
Silencio de calendarios
Calendario con días tachados,
rojos y negros,
a veces te pido que me hables,
a veces te pido,
calendario de luna llena,
que me escuches.
Y a ustedes,
meses que salen a escena,
sin vocalizar, a querer cantar,
en noches sin serenatas,
les pido que no pasen,
que si pasan, golpeen,
que sepa que están,
que me dejen un recado,
bajo la puerta...
Como diría Julito,
porque es preciso
que no estemos tan solos, que nos demos
un pétalo, aunque sea un pastito, una pelusa...
Que si callan sea porque están gritando,
que si pasan, no sea sin pena o gloria.
Días de la vida con sonidos dispares,
metamorfoseados en ceremonias esquivas,
no sean más que lo que son,
no quieran la trascendencia de la enormidad,
es tan lindo el otoño,
no vale la pena querer correr siempre hacia la primavera...
rojos y negros,
a veces te pido que me hables,
a veces te pido,
calendario de luna llena,
que me escuches.
Y a ustedes,
meses que salen a escena,
sin vocalizar, a querer cantar,
en noches sin serenatas,
les pido que no pasen,
que si pasan, golpeen,
que sepa que están,
que me dejen un recado,
bajo la puerta...
Como diría Julito,
porque es preciso
que no estemos tan solos, que nos demos
un pétalo, aunque sea un pastito, una pelusa...
Que si callan sea porque están gritando,
que si pasan, no sea sin pena o gloria.
Días de la vida con sonidos dispares,
metamorfoseados en ceremonias esquivas,
no sean más que lo que son,
no quieran la trascendencia de la enormidad,
es tan lindo el otoño,
no vale la pena querer correr siempre hacia la primavera...
lunes, 27 de mayo de 2013
Pan de azúcar
Leyendo un poco sobre la lucha armada en los 60 y 70 en Latinoamérica me encontré con este personaje fundamental en la lucha revolucionaria: Carlos Marighella. Creo que como siempre, lo que más termina conmoviéndome es sin dudas la poesía; acá va una de él, que se llama "Pan de Azúcar". Con la irreverencia del caso, hice una traducción lo más fiel posible, en la medida de mis posibilidades lingüísticas... Dejo original y traducción, y recomiendo buscar un poco más...
Pan de azúcar
Mañana clara de sol toda oro y azul
y en el fondo del cielo,
la joroba apuntando
la silueta del Pan de Azúcar.
Bien en lo alto, el bondinho.
Allá abajo, la floresta
el verde tropical,
y más abajo, profundo,
el mar girando en espumas en la playa.
Pan de Azúcar
- una dulce mentira!
Nunca fuiste pan,
sos sólo granito, roca viva,
ornamento salvaje de la naturaleza de los trópicos.
Bueno sería que fueras un pan enormísimo,
un pan de verdad,
que daría tal vez para alimentar mucho tiempo
a los hambrientos que giran por ahí en la ciudad,
y que te miran, Pan de Azúcar,
y no te pueden ver,
que la miseria los cegó,
secándoles para siempre los ojos de la poesía...
Pão de Açúcar - Carlos Marighella
e no fundo do céu,
a corcova apontando,
a silhueta do Pão de Açúcar.
Bem no alto o bondinho
- Lá embaixo a floresta,
o verde tropical,
e mais embaixo, profundo,
o mar rolando em espumas na praia.
Pão de Açúcar
- uma doce mentira!
Nunca foste pão,
és somente granito, rocha viva,
ornamento selvagem da natureza dos trópicos.
Bom seria que foras mesmo um pão enormíssimo,
um pão de verdade,
que daria talvez para alimentar muito tempo
os famintos que rolam pela aí na cidade.
E que te olham, Pão de Açúcar,
e não podem te ver,
que a miséria os cegou,
secando-lhes para sempre os olhos da poesia.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Olvido
Hizo una lista de cosas que ya sabía de él.
Hizo otra lista de cosas que no sabía, pero podía imaginarse.
Una más, con las cosas que no sabía, pero suponía.
Y otra, con las que no sabía, y no quería saber nunca.
Dobló todas las listas y los guardó, hechas pequeños avioncitos, en un sobre grande y azul, casi gigante, al que le sobraba espacio por todos los ángulos posibles.
Lo guardó en un cajón de esos que no se abren nunca.
Se sentó, e hizo una lista de las cosas que (creía) él sabía de ella.
Hizo otra lista de las cosas que él no sabía pero podía (tenía que) imaginarse.
Una más, con las cosas que él no sabía, pero supondría (tendría que poder suponer).
Y otra, con las que él no sabía, y ella no quería que él supiera nunca.
Con esas armó grullas y las colgó una a una en las ventanas de sus vecinos.
Ahora estaba todo escrito.
Ya todo quedó resuelto.
Ahora sí.
Ya podía olvidar.
Hizo otra lista de cosas que no sabía, pero podía imaginarse.
Una más, con las cosas que no sabía, pero suponía.
Y otra, con las que no sabía, y no quería saber nunca.
Dobló todas las listas y los guardó, hechas pequeños avioncitos, en un sobre grande y azul, casi gigante, al que le sobraba espacio por todos los ángulos posibles.
Lo guardó en un cajón de esos que no se abren nunca.
Se sentó, e hizo una lista de las cosas que (creía) él sabía de ella.
Hizo otra lista de las cosas que él no sabía pero podía (tenía que) imaginarse.
Una más, con las cosas que él no sabía, pero supondría (tendría que poder suponer).
Y otra, con las que él no sabía, y ella no quería que él supiera nunca.
Con esas armó grullas y las colgó una a una en las ventanas de sus vecinos.
Ahora estaba todo escrito.
Ya todo quedó resuelto.
Ahora sí.
Ya podía olvidar.
martes, 2 de abril de 2013
Haikus de otoño
viernes, 15 de febrero de 2013
Cosas II
Los colores de las cosas resultan vivos en esta revuelta.
Algunas veces, texturas y olores que resucitan esquirlas de las mismas ventanas rotas de siempre.
Otras veces, las brisas que se hacen zonda o pampero, lo mismo da.
Y en contadas ocasiones, la escarcha que es nieve entre tantas sensaciones intensas.
De todos modos, los días siguen siendo sucesivas horas que van pasando.
Horas lindas de risas sonoras, horas tristes de lágrimas vacías.
Horas sin sentido el resto, cuando nada les pasa.
Finalmente, la cuestión es solo vivir, raudamente o despacito, según el libreto de estación.
Aunque creo que, igual, siempre es más lindo en colores...
Algunas veces, texturas y olores que resucitan esquirlas de las mismas ventanas rotas de siempre.
Otras veces, las brisas que se hacen zonda o pampero, lo mismo da.
Y en contadas ocasiones, la escarcha que es nieve entre tantas sensaciones intensas.
De todos modos, los días siguen siendo sucesivas horas que van pasando.
Horas lindas de risas sonoras, horas tristes de lágrimas vacías.
Horas sin sentido el resto, cuando nada les pasa.
Finalmente, la cuestión es solo vivir, raudamente o despacito, según el libreto de estación.
Aunque creo que, igual, siempre es más lindo en colores...
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