jueves, 10 de julio de 2014

Posición

Retroposición
transposición
posición
sin sartre
con gestalt
con swing
loquetehagafeliz
lo que te ponga y no interponga

ganas de escribir que es ganas de ser que es ganas de salir
la falta o el envido, la falta o loquetesobra

el aire el sueño el sexo el plexo
ese cross que despabila
y siempre vos, ahí, juntando juzgando junando

perdiendo la imagen
porque sino no tenés nada para buscar

pura declaración (otra que lacandona)
de principios sin finales
eso es para los otros

la transformación es lo que va
dialéctica sin diales.

Ahora.

Vení.

viernes, 13 de junio de 2014

Retrato

(I) Entre los ojos.

La lluvia fina hacia sus hombros,
el arte de tapa,
los papeles arrugados que se caen de su spencer.
Una playa en el fondo,
el sol esquivo que se esconde,
los pantalones de la feria americana de villa crespo,
la media sonrisa que tapa dientes ausentes.

(II) Lo invisible...

Las formas esquivas de la nube
el sutil repiqueteo de las gotas en la ventana
las viejas heridas siempre sangrando.

Y el estallido.
El revoloteo estomacal,
el terror inmemorial,
el temblor absurdo de las manos.

Las gotas rojas en danza infernal.

Las búsquedas inútiles,
las palabras ahogadas
Estos espejos chiquititos que se pisan sin cesar.

Y el estallido.
En el vidrio,
la piedra entre los ojos,
el mareo que invade,
el pensamiento que se aleja en un vahído.

Y la ausencia como sueño eterno.

Y todo se transforma en carrera fatal.
Salís,
como si pudieras hacerlo, como si no fueras más que un pedazo de papel ajado, como si tomara cuerpo el ridículo recuerdo que se mece con el viento.
Corrés,
en socorro inútil, juntas vidrios rotos, gritás, gemís, sufrís, te fundís en un abrazo que nunca existió.

(III) Lo visible
Sin embargo,
las gotas rojas ya mancharon tu alfombra,
la tormenta ya se hizo huracán por tu ventana,
los miedos te retorcieron hasta dejarte absorto de dolor.

Y del retrato sólo quedó el invisible olor de la derrota.

Gretel Nájera
13-06-14


miércoles, 11 de junio de 2014

Rabo de nube

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Silvio Rodríguez

jueves, 22 de mayo de 2014

En la isla a veces habitada

En la isla a veces habitada de lo que somos, hay
noches, mañanas y madrugadas en las que no
necesitamos morir.
Entonces sabemos todo lo que fue y será.
El mundo aparece explicado definitivamente y
nos invade una gran serenidad, y se dicen las
palabras que la significan.
Levantamos un puñado de tierra y lo apretamos
entre las manos.
Con dulzura.
Ahí se encierra toda la verdad soportable: el
contorno, el deseo y los límites.
Podemos decir entonces que somos libres, con la
paz y la sonrisa de quien se reconoce y viajó
infatigable alrededor del mundo, porque
mordió el alma hasta sus huesos.
Liberemos lentamente la tierra donde ocurren
milagros como el agua, la piedra y la raíz.
Cada uno de nosotros es de momento la vida.
Que eso nos baste.

José Saramago


domingo, 11 de mayo de 2014

Laberintos I

Soledad,
inabarcable sueño que se mece en las aguas profundas
hasta naufragar en sus redondas aristas.

Mal incurable,
que sólo se deja remontar a veces,
de puro juego que entretiene los días.

Boomerang,
que va y vuelve entre pesadas nieblas,
desiertos estrepitosamente hundidos.

Silencios y gritos,
del mismo cardumen que carcome la balsa,
la barca, que va hacia el mismo e inevitable lugar.

Gusano que crece si no cree que algo pueda detenerlo.

Es origen y es final.

Puro ente teleológico, infinito,
brillante de herrumbre
que sólo acaba cuando todo lo hace.


jueves, 10 de abril de 2014

Para hacer el retrato de un pájaro (Jacques Prevért)

Pintar primero una jaula
con una puerta abierta
pintar enseguida
algo bonito
algo simple
algo bello
algo útil
para el pájaro
poner enseguida el lienzo contra un árbol
en un jardín
en un monte
o en un bosque
esconderse tras el árbol
sin decir palabra
sin moverse...
A veces el pájaro llega pronto
pero también puede tardar largos años
en decidirse
No hay que desanimarse
hay que esperar
esperar si es necesario por años
la rapidez o la lentitud de la llegada del pájaro
no tienen relación
con el éxito de la pintura.
Cuando el pájaro llegue
si llega
hay que guardar el silencio más profundo.
Esperar a que el pájaro entre en la jaula
y cuando haya entrado
hay que cerrar dulcemente la puerta con el pincel
luego
borrar uno a uno los barrotes
teniendo cuidado de no tocar ninguna de las plumas del pájaro.
Hacer enseguida el retrato del árbol
y escoger la más bella de sus ramas
para el pájaro
pintar también lo verde del follaje y la frescura del viento
el polvo del sol
y el sonido de los insectos de la hierba en el calor del verano
y luego esperar a que el pájaro decida cantar.
Si el pájaro no canta
es mal signo
signo de que la pintura es mala
pero si canta es buen signo
señal de que se puede firmar.
Entonces arranque dulcemente
una de las plumas del pájaro
y ponga su nombre en un borde de la pintura.

Jacques Prevért (Paroles). Traducción de Natalia Cervantes.


viernes, 14 de febrero de 2014

A qué se parece el amor

Quisiera inventar una canción de amor que no fuera desdichada ni feliz.
Una canción de amor de las que no cuentan una historia,
que fuera lo suficientemente corta para saberla de memoria,
lo suficientemente larga para contar sin describir,
para describir sin detallar,
para detallar sin decir.

Quisiera no tener palabras y que el pecho se me ahogase en una diatriba muda,
quisiera sentir el fulgor del campaneo desesperante de una carrera hacia el encuentro,
el dolor vano de los segundos de ausencia sabiendo la próxima presencia,
el perfume en el aire que anuncia la tormenta de arrebato.

Quisiera también una mirada profunda que desnude de adentro hacia afuera,
un solo de violín imaginario que solamente dos escuchen,
una copa rota en el aire seguida de carcajadas ahogadas en un beso tinto.

Quisiera una carta de papel cualquiera con letras de canciones cursis,
una foto amarilla, tirados en un lugar desconocido,
un ramo de flores, y una planta florida.

A veces quisiera recortar y pegar para armar una historia que no pueda ser contada,
de esas que de tan increíblemente bellas ya nadie quiere oír;
pero que se sabe tan linda que te deja dormir apoyando la cabeza en el pecho que te acuna.