Soledad,
inabarcable sueño que se mece en las aguas profundas
hasta naufragar en sus redondas aristas.
Mal incurable,
que sólo se deja remontar a veces,
de puro juego que entretiene los días.
Boomerang,
que va y vuelve entre pesadas nieblas,
desiertos estrepitosamente hundidos.
Silencios y gritos,
del mismo cardumen que carcome la balsa,
la barca, que va hacia el mismo e inevitable lugar.
Gusano que crece si no cree que algo pueda detenerlo.
Es origen y es final.
Puro ente teleológico, infinito,
brillante de herrumbre
que sólo acaba cuando todo lo hace.
domingo, 11 de mayo de 2014
jueves, 10 de abril de 2014
Para hacer el retrato de un pájaro (Jacques Prevért)
Pintar primero una jaula
con una puerta abierta
pintar enseguida
algo bonito
algo simple
algo bello
algo útil
para el pájaro
poner enseguida el lienzo contra un árbol
en un jardín
en un monte
o en un bosque
esconderse tras el árbol
sin decir palabra
sin moverse...
A veces el pájaro llega pronto
pero también puede tardar largos años
en decidirse
No hay que desanimarse
hay que esperar
esperar si es necesario por años
la rapidez o la lentitud de la llegada del pájaro
no tienen relación
con el éxito de la pintura.
Cuando el pájaro llegue
si llega
hay que guardar el silencio más profundo.
Esperar a que el pájaro entre en la jaula
y cuando haya entrado
hay que cerrar dulcemente la puerta con el pincel
luego
borrar uno a uno los barrotes
teniendo cuidado de no tocar ninguna de las plumas del pájaro.
Hacer enseguida el retrato del árbol
y escoger la más bella de sus ramas
para el pájaro
pintar también lo verde del follaje y la frescura del viento
el polvo del sol
y el sonido de los insectos de la hierba en el calor del verano
y luego esperar a que el pájaro decida cantar.
Si el pájaro no canta
es mal signo
signo de que la pintura es mala
pero si canta es buen signo
señal de que se puede firmar.
Entonces arranque dulcemente
una de las plumas del pájaro
y ponga su nombre en un borde de la pintura.
Jacques Prevért (Paroles). Traducción de Natalia Cervantes.
con una puerta abierta
pintar enseguida
algo bonito
algo simple
algo bello
algo útil
para el pájaro
poner enseguida el lienzo contra un árbol
en un jardín
en un monte
o en un bosque
esconderse tras el árbol
sin decir palabra
sin moverse...
A veces el pájaro llega pronto
pero también puede tardar largos años
en decidirse
No hay que desanimarse
hay que esperar
esperar si es necesario por años
la rapidez o la lentitud de la llegada del pájaro
no tienen relación
con el éxito de la pintura.
Cuando el pájaro llegue
si llega
hay que guardar el silencio más profundo.
Esperar a que el pájaro entre en la jaula
y cuando haya entrado
hay que cerrar dulcemente la puerta con el pincel
luego
borrar uno a uno los barrotes
teniendo cuidado de no tocar ninguna de las plumas del pájaro.
Hacer enseguida el retrato del árbol
y escoger la más bella de sus ramas
para el pájaro
pintar también lo verde del follaje y la frescura del viento
el polvo del sol
y el sonido de los insectos de la hierba en el calor del verano
y luego esperar a que el pájaro decida cantar.
Si el pájaro no canta
es mal signo
signo de que la pintura es mala
pero si canta es buen signo
señal de que se puede firmar.
Entonces arranque dulcemente
una de las plumas del pájaro
y ponga su nombre en un borde de la pintura.
Jacques Prevért (Paroles). Traducción de Natalia Cervantes.
viernes, 14 de febrero de 2014
A qué se parece el amor
Quisiera inventar una canción de amor que no fuera desdichada ni feliz.
Una canción de amor de las que no cuentan una historia,
que fuera lo suficientemente corta para saberla de memoria,
lo suficientemente larga para contar sin describir,
para describir sin detallar,
para detallar sin decir.
Quisiera no tener palabras y que el pecho se me ahogase en una diatriba muda,
quisiera sentir el fulgor del campaneo desesperante de una carrera hacia el encuentro,
el dolor vano de los segundos de ausencia sabiendo la próxima presencia,
el perfume en el aire que anuncia la tormenta de arrebato.
Quisiera también una mirada profunda que desnude de adentro hacia afuera,
un solo de violín imaginario que solamente dos escuchen,
una copa rota en el aire seguida de carcajadas ahogadas en un beso tinto.
Quisiera una carta de papel cualquiera con letras de canciones cursis,
una foto amarilla, tirados en un lugar desconocido,
un ramo de flores, y una planta florida.
A veces quisiera recortar y pegar para armar una historia que no pueda ser contada,
de esas que de tan increíblemente bellas ya nadie quiere oír;
pero que se sabe tan linda que te deja dormir apoyando la cabeza en el pecho que te acuna.
Una canción de amor de las que no cuentan una historia,
que fuera lo suficientemente corta para saberla de memoria,
lo suficientemente larga para contar sin describir,
para describir sin detallar,
para detallar sin decir.
Quisiera no tener palabras y que el pecho se me ahogase en una diatriba muda,
quisiera sentir el fulgor del campaneo desesperante de una carrera hacia el encuentro,
el dolor vano de los segundos de ausencia sabiendo la próxima presencia,
el perfume en el aire que anuncia la tormenta de arrebato.
Quisiera también una mirada profunda que desnude de adentro hacia afuera,
un solo de violín imaginario que solamente dos escuchen,
una copa rota en el aire seguida de carcajadas ahogadas en un beso tinto.
Quisiera una carta de papel cualquiera con letras de canciones cursis,
una foto amarilla, tirados en un lugar desconocido,
un ramo de flores, y una planta florida.
A veces quisiera recortar y pegar para armar una historia que no pueda ser contada,
de esas que de tan increíblemente bellas ya nadie quiere oír;
pero que se sabe tan linda que te deja dormir apoyando la cabeza en el pecho que te acuna.
miércoles, 12 de febrero de 2014
30 años
Un día como hoy, pero hace 30 años atrás, moría Julio Cortázar.
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. (...) Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua".
Moría es una forma bastante metafórica de decirlo, porque todos sabemos que no muere quien ha creado las maravillas que él creo.
De todas las maravillas, algunas me maravillan más que otras.
El capítulo 7 de Rayuela me conmueve inefablemente cada vez que lo leo, cada vez que lo escucho, cada vez que lo transcribo. Y me parece que en cada una de esas veces, algo diferente aparece.
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. (...) Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua".
Capítulo 7 de "Rayuela", Julio Cortázar
sábado, 14 de diciembre de 2013
Metadivague saturnino
Las cuestiones de estilo atraviesan cada instante, no sólo del hacer y decir, incluso también del pensar.
Quiero decir, pienso en cambiar el modo de decir algunas cosas, para mudar de estilo, para cambiar las palabras que aparecen todo el tiempo en cada escrito; sin embargo, parece que hay una cuestión estructural que me impide esa modificación a simple pedido de mi deseo.
Debería pensar las cosas al revés, ponerme el sombrero-mágico-del-imaginar-distinto, incluso y creo que ese el ejercicio que todo lo mueve, empezar a cambiar los puntos de vista.
Lo que me pregunto es si esas mutaciones darán por resultado el esperado cambio de estilo, o si quedará impreso aún en el modo en el que se cambia de lugar la mirada para ver mejor. Es un poco pensar en el límite, o discutir si el límite existe como tal, si se mueve, si se traslada, es más bien querer pensar en los condicionantes de la acción, quizás.
Pienso entonces, estrategias de alternar un modo particular de escribir o pensar o sentir o ver, con algunos otros, y hoy no estoy tan segura de que se pueda hacer tan fácilmente. No digo imposible, no me malinterpreten, pero sí digo que hay límites estructurales, por suerte, porque es en esas flexibles paredes de goma eva donde también podemos recostarnos sin caernos cuando tememos pasar hacia otros lugares de oscura locura.
Suerte, que este metapensar absurdo de sábado a la mañana me dejó esta conclusión tranquilizadora y bonita para continuar alegremente mi fin de semana.
Quiero decir, pienso en cambiar el modo de decir algunas cosas, para mudar de estilo, para cambiar las palabras que aparecen todo el tiempo en cada escrito; sin embargo, parece que hay una cuestión estructural que me impide esa modificación a simple pedido de mi deseo.
Debería pensar las cosas al revés, ponerme el sombrero-mágico-del-imaginar-distinto, incluso y creo que ese el ejercicio que todo lo mueve, empezar a cambiar los puntos de vista.
Lo que me pregunto es si esas mutaciones darán por resultado el esperado cambio de estilo, o si quedará impreso aún en el modo en el que se cambia de lugar la mirada para ver mejor. Es un poco pensar en el límite, o discutir si el límite existe como tal, si se mueve, si se traslada, es más bien querer pensar en los condicionantes de la acción, quizás.
Pienso entonces, estrategias de alternar un modo particular de escribir o pensar o sentir o ver, con algunos otros, y hoy no estoy tan segura de que se pueda hacer tan fácilmente. No digo imposible, no me malinterpreten, pero sí digo que hay límites estructurales, por suerte, porque es en esas flexibles paredes de goma eva donde también podemos recostarnos sin caernos cuando tememos pasar hacia otros lugares de oscura locura.
Suerte, que este metapensar absurdo de sábado a la mañana me dejó esta conclusión tranquilizadora y bonita para continuar alegremente mi fin de semana.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Espanglish
Moros en la costa
Monos en las playas
Moños en las costas, anudando rocas.
Rocas en subida.
Roca en monumento.
Picapedrero, este es el lugar a derribar.
Rondas infantiles,
persas invadiendo calles
mercados ajenos, ahora propios.
Bolitas de colores y aviones de papel,
Taiwan queda ahí, al lado de Glew.
Y todo se mezcla en un baile
sutil y grotesco, moderno y quejoso.
Un skater atraviesa la ciudad,
encontró su parque de "diversidad".
¿Dónde naciste, rapper querido?
¿Cómo lograste ese espanglish tan dulzón?
To beef or not to beef,
ya lo dijo el Indio.
Más beer que beef en este verano sin vacas cerca.
Monos en las playas
Moños en las costas, anudando rocas.
Rocas en subida.
Roca en monumento.
Picapedrero, este es el lugar a derribar.
Rondas infantiles,
persas invadiendo calles
mercados ajenos, ahora propios.
Bolitas de colores y aviones de papel,
Taiwan queda ahí, al lado de Glew.
Y todo se mezcla en un baile
sutil y grotesco, moderno y quejoso.
Un skater atraviesa la ciudad,
encontró su parque de "diversidad".
¿Dónde naciste, rapper querido?
¿Cómo lograste ese espanglish tan dulzón?
To beef or not to beef,
ya lo dijo el Indio.
Más beer que beef en este verano sin vacas cerca.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
En verano
Hay brasas que queman aunque no tengan ni una chispa, algunas no fueron fuegos, ni pequeños fogoncitos de campamentos infantiles ni hogueras de vanidosos juguetones.
Hay brisas que soplan en la cara y despeinan hasta al más prevenido, y, si en su recorrido se encontrasen con una brasa, lejos de apagarla, la llevarían de viaje, a intentar encender otros mundos, otras vidas.
Es otra vida, dijiste. Y lo es. No lo había entendido hasta que lo mencionaste. Que bueno que aún puedo escucharte, aunque hables con monosílabos sordos de ternura (¿dónde la dejaste, si un día supiste tenerla toda entre tus manos?).
Hay brujerías, embrujos, hechizos, caracolas que quieren invitarte a vivir en su caparazón duro y aburrido. Pero hay también gallinitas de cristal, flores, caramelos de menta y miel, pelotitas de colores, sombreros de lana, bonitas-cositas-listas-para-regalar.
No todo es tu mar, sabés. Hay otros mares. Y hay arenas desperdigadas por el mundo redondo y ancho, hasta si fuera el mundo plano sostenido por las tortugas, aún así, habría mucha más arena que la que cabe en tu mirar sereno de sirena mirona, triste y encallada.
Ser un poco brasa, y un poco brisa, para ir desde algún mar remoto hasta una nieve eterna en un viaje de instantes veraniegos. He ahí la plegaria para este verano elegante que ya se quiere colar entre tus ojos.
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